lunes, 6 de febrero de 2012

Giallo: el terror "amarillo" de Darío Argento


El cine de terror es un género que ha tenido una evolución distinta a cualquier otro y que, sobre todo en sus inicios, parecía cosa de Norteamérica. Pero eso no supuso un impedimento para que Europa se fijase en él (en vistas del éxito que suponía al otro lado del charco) y comenzase a interesarse en desarrollarlo. El primer país que se puso las pilas en esto de aterrorizar a su público fue Gran Bretaña donde pronto surgieron productoras especializadas como la famosa Hammer. Al margen de esto, no fue hasta los años sesenta cuando comenzó a verse un verdadero movimiento en el género por el resto de Europa y aunque sus inicios fueron lentos, pronto comenzarían a darse casos en los que se verían verdaderas revoluciones.

Uno de los ejemplos más importantes fue Italia que no dudó en aventurarse en el género y lo impulsó en el resto de países a principios de los setenta. Seguramente su figura más sobresaliente fue (y es) el productor, director y guionista Darío Argento. Aunque su carrera comenzó como escritor y guionista trabajando para personalidades tan importantes como Sergio Leone o Bernardo Bertolucci en el western, su verdadero éxito comenzó con su primera película como director: El pájaro de las plumas de cristal (1970).

Fue su debut y un claro ejemplo de lo que iba a ser su carrera. Con él se dio a conocer y dejó claro que lo suyo era el género de terror. Esta película no sólo supuso el comienzo de Argento, sino también el de un subgénero que ha llegado hasta nuestros días y que revolucionó el terror europeo. Se trata del Giallo, “amarillo” en castellano, y para explicar en qué se basa exactamente este subgénero, precisamente nos tenemos que fijar en su nombre. Muchos creen que la denominación de “cine amarillo” estaba relacionado con la prensa sensacionalista puesto que las películas clasificadas como giallo siempre buscaban el sensacionalismo aunque entendido desde el punto de vista del horror y lo rebuscado. Pero lo cierto es que el nombre está tomado de una serie de publicaciones baratas de novelas de misterio y terror cuyas portadas se imprimían siempre en color amarillo. La mayoría de los argumentos de estas novelas giraban en torno a crímenes de ficción combinados con cierto erotismo.

Las revoluciones del cine giallo son abundantes, aunque destacan una serie de características que se dan en casi todos sus títulos. La primera de ellas fue el aumento del uso del plano subjetivo que, desde el punto de vista narrativo, permitía al espectador ponerse en la piel del personaje dándole mayor realismo al terror que se mostraba en pantalla. También ese sensacionalismo que comentábamos reflejado en guiones retorcidos y exagerados que muchas veces llegaban a tener un tinte melodramático. Este tono se ilustraba visualmente a través de una iluminación contrastada y, en muchas ocasiones, surrealista. Por último, el cine giallo se caracteriza por un uso extremo de la sangre en pantalla. El público, acostumbrado ya a ver atrocidades en el cine estadounidense, demandaba más y más ver vísceras, muertes horribles y un abuso de la violencia que se acerca al gore. Y, por supuesto, el giallo se encargó de dárselo.

Esta revolución cinematográfica fue definitiva para el cine de terror europeo y, de hecho, una de sus mayores influencias las ejerció en el cine español, el cual se fijó tanto en la técnica como en las historias. A parte, a nivel mundial ha contribuido notablemente a las películas de terror denominadas slashers (caracterizadas por tener como protagonistas a asesinos en serie o con una psicología característica).

Lo mejor de Darío Argento es que, a pesar de ser ya toda una leyenda del cine de género europeo, aún podemos seguir disfrutando  y sorprendiéndonos con sus películas. Su último proyecto, que se estrenará este mismo año, va a suponer un cambio en el cine de Argento al adentrarse en el uso de las últimas tecnologías y uniéndose a esa lista de directores que apuestan por el 3D también en Europa. Rodada en Budapest, Drácula 3D será lo nuevo del director y, aunque no se trata de una adaptación de la novela de Bram Stocker, sí incluirá elementos de la misma. Entre los actores que participan en la película se encuentra Roger Hauer en el papel de Van Helsing, conocido por producciones de la talla de Blade Runner, Batman Begins o Sin city.  Tendremos que ver qué tal le quedan a Drácula los colmillos en 3D.

2 comentarios:

Sidhe dijo...

Esperemos que se acuerden de ella en los cines...

Natalia Vivancos dijo...

A ver si hay suerte, deberíamos apoyar más al cine europeo que a penas se ve en nuestras pantallas