
Brittany Murphy: 1977 - 2009


La película, hay que decirlo, funciona si la ves en las condiciones adecuadas. Una de las técnicas con las que asusta en con el sonido, pero no con el manido incremento de volumen de una película al uso. El filme no utiliza música en ningún momento por lo que funciona gracias al manejo del sonido: susurros, pisadas, golpes y crujidos recorren de un lado a otro la casa de los protagonistas (y, por tanto, la sala de cine), sumergiendo al espectador en la inquietante atmósfera de las actividades paranormales. Por cierto que, con esta mezcla de sonido, el DVD puede convertirse en referencia para demostraciones de sistemas de cine en casa.
Mientras que todos esos momentos nocturnos te mantienen pegado a la butaca esperando a ver qué va a pasar, el resto de metraje es, sencillamente, olvidable. Se nota demasiado la introducción de personajes y elementos que alargan la trama hasta los más de 90 minutos necesarios para un largomentraje "normal". Desde la amiga de la protagonista hasta el doctor o parapsicólogo que acude a la casa, pasando por la guitarra del chico o la ouija (cada día menos efectiva en el cine). Todo ello es un intento por hacer un largometraje "al uso" y en pro de un claro objetivo: que el espectador empatice con la pareja. Sin embargo, tal resultado no se consigue en ningún momento y lo único que le interesa al espectador es ver qué va a pasar la próxima noche. Además, en REC, Cloverfield o la El proyecto de la Bruja de Blair, referentes todos ellos para la realización de esta película, el uso de la cámara estaba justificado practicamente en todo momento. En Paranormal activity su uso en muchas situaciones es del todo incomprensible y tienes que decir aquello de "bueno, es una película". En otro tipo de filmes estas "licencias" pasan desapercibidas pero, en películas que tratan por todos los medios de parecer documentos reales, el resultado separa por completo al espectador de la historia que está viendo, lo cual puede lastrar la efectividad de los momentos más escalofriantes.


a los tópicos de las películas de zombies. A lo que se añade la crítica a esa masa zombificada que representan los millones de espectadores que disfrutan de las versiones internacionales del reality. Sin embargo, no sólo contra el público carga las tintas esta serie, sino que quienes están detrás de las cámaras son blanco de algunas incisivas críticas. Principalmente en el personaje del productor, por su trato a los compañeros de trabajo, su desprecio hacia la información veraz y su actitud con los concursantes. Por ejemplo, en la secuencia en la que despedaza a uno de los concursantes para alimentar con sus pedazos a la masa enfervorecida... Lo hace "para sobrevivir" pero sin el menor pudor o respeto por la víctima, alimentando a la audiencia (ya zombificada) con los pedazos de uno de los concursantes ya fallecido. Bonita metáfora visual.