
Que el cine de terror necesita saltarse los clichés y aportar originalidad se ha dicho hasta la saciedad. Que la incursión de no expertos en el género puede dar resultados excelentes está comprobado. Ahora, el hecho de que un director de cine dogma, que tan pronto pone a Bkork a cantar en un tren como sumerge a Nicole Kidman en un set de rodaje sin apenas "decorado", diriga un filme de terror, no es garantía de éxito.
En el pasado festival de Cannes se presentó Anticristo, la nueva película de Lars Von Trier. La recepción no se puede calificar de entusiasta, dado que los aplausos fueron escasos (algunas fuentes citan incluso abucheos) y los comentarios nada favorables para el director. La mayoría de críticas se centran en la excesiva mezcla de violencia, sexo, drama y tortura que abarrota la pantalla. "El filme es un sueño muy oscuro que habla de culpabilidad, sexo y violencia, pero no tiene ningún código moral específico" explicó el director en la rueda de prensa en Cannes.
Segun las diversas criticas la película muestra mutilaciones, masturbaciones sangrientas, penetraciones explicticas y hasta penes taladrados. Para hacerse una idea basta ver la primera secuencia del filme, que muestra, según algunas criticas, a la pareja protagonista (Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg) practicando sexo bajo la ducha mientras que a través de un montaje paralelo se muestra la muerte de su hijo.
Ese fallecimiento será el que desencadene la historia, en la que los dos se refugiarán en un bosque maldito y sufrirán todo tipo de extraños y violentos acontecimientos. Entre ellos una más que comentada secuencia en la que Gainsbourg aplasta literalmente el pene de Dafoe para después masturbarle y mostrar al espectador en pantalla una eyaculación de sangre. Pero la cosa no termina ahi, porque ella utilizará justo despues unas tijeras en su clitoris. ¿Es eso terror? ¿Es eso arte?
