sábado, 21 de mayo de 2011

"La piel que habito" divide a la crítica en Cannes


La primera incursión de Pedro Almodóvar en el thriller no parece gustar a todos. Mientras que la prensa de Francia o España parece no haber entendido al manchego, las críticas de estadounidenses o ingleses han sido bastante positivas. Sea como sea, la campaña promocional ha llegado con fuerza aprovechando el estreno en el festival de Cannes. Aquí os mostramos un fragmento de la entrevista que nuestros amigos de Sensacine han realizado al director apenas un par de horas después del pase de La piel que habito en el festival francés.

"La verdad es que en los años 80 me gustaba mucho el cine gore, pero eso es algo que he ido dejando con el tiempo. Así que para la película lo que me interesaba era ser lo más frío posible. Piensa que esta película no trata de cómo alguien se convierte en un psicópata, porque la película ya arranca con el protagonista fuera de sí. Lo que define al psicópata es la incapacidad para ponerse en el lugar del otro, de ahí que pueda causar infinidad de dolor… porque él es incapaz de imaginar o concebir ese dolor. Eso obligaba a que tanto la narración como el personaje fueran muy asépticos. Era un cambio que era muy sugestivo, pasar del barroquismo a lo simple, del exceso a lo mínimo".

Para leer el resto de la interesante entrevista, click aquí. 



Almodóvar habló en Cannes de referentes como Prometeo, el titán que robó la luz a los dioses o de Los ojos sin rostro, de Georges Franju. También, de Frankenstein y de Mary Shelley... En definitiva, de mitos que tienen que ver con los creadores y la creación, que como dicen en el artículo de El País, es un "un doble concepto que albergan en su interior casi todos los personajes de la trama". Como curiosidad y referencia, el director habló también de Fritz Lang, puesto que durante la preproducción del filme llegó a plantearse rodar en blanco y negro y sin sonido, aunque finalmente desechó tal opción.

Basada en la novela Tarántula, la sinoposis de La Piel Que Habito cuenta la historia de un cirujano plástico que, desde que su mujer murió abrasada en un accidente de coche, busca crear una nueva piel con la que hubiese podido salvar su vida, al mismo tiempo que vive consumido por la sed de venganza hacia el causante de aquella muerte.

Doce años después consigue cultivar esa piel en su laboratorio, aprovechando los avances de la terapia celular. Para ello no dudará en traspasar una puerta hasta ahora terminantemente vedada: la transgénesis con seres humanos. Pero ese no será el único crimen que cometerá… 


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